Cuando Best Place to Live cerró la medición de su ranking 2025, un número quedó marcado en rojo para toda la industria: la satisfacción en la postventa de las inmobiliarias chilenas llegó apenas al 54%. Es la etapa peor evaluada de todo el flujo de venta, muy por debajo de la preentrega (78%) o de la entrega misma (75%).
El estudio, que reunió 5.861 respuestas de compradores reales en 57 inmobiliarias del país, no deja mucho espacio para la interpretación: el cliente compra bien, pero después se siente abandonado.
El ranking, que además evaluó a 123 empresas de 9 países, con 9.677 respuestas a nivel regional, clasificó de esta forma la experiencia del comprador chileno por etapa:
La brecha que hay desde la preentrega hasta la postventa es de 24 puntos. Y no se trata de un dato aislado: las inmobiliarias que sí lograron entrar al top 10 latinoamericano superan al promedio del mercado en +18 puntos de satisfacción neta, justo en postventa, la mayor diferencia registrada en cualquier categoría del estudio.
Tomás Cartagena, CEO de Best Place to Live, lo resume de esta manera: “El estándar cambió y hoy el comprador valora la transparencia en los procesos y el cumplimiento de lo prometido tanto como la calidad de la vivienda misma. El problema es que buena parte de las inmobiliarias sigue tratando el servicio postventa como un departamento de reclamos y no como una etapa comercial más”.
Los datos del sector lo confirman desde otro ángulo. El 37% de los reclamos inmobiliarios en Chile se origina por atrasos en la gestión, no por fallas técnicas graves. En otras palabras, el problema casi nunca es la vivienda en sí,sino la lentitud con la que se resuelve el desperfecto, la falta de un canal formal para reportarlo y el silencio que sigue después.
Las empresas del top 10 chileno no ganaron por tener menos reclamos, lideran el sector por gestionarlos distinto. Un protocolo de entrega digital, un canal único donde el propietario reporta con evidencia visual y tiempos de respuesta medidos y públicos son parte de la estrategia que marca la diferencia.
Un software especializado como PlanOK Postventa automatiza justamente esos puntos: centraliza los reportes de garantía, asigna responsables con plazos definidos y deja trazabilidad completa de cada gestión, algo que ninguna planilla de Excel puede sostener cuando el volumen de propiedades entregadas crece.
El Estudio Nacional de Satisfacción de Compradores Inmobiliarios de Chile, realizado por la Cámara Chilena de la Construcción, mostró que la incidencia del servicio en la recomendación de marca subió de 69% en 2022 a 76%.
La postventa dejó de ser un costo operacional para convertirse en el principal argumento de venta del siguiente proyecto. Una inmobiliaria que resuelve rápido no solo retiene al cliente que ya compró, sino que también construye la base de referidos que sostiene la próxima etapa de ventas sin gastar un peso extra en publicidad.
Con el mercado proyectando un crecimiento del 30% en ventas para 2026, según el mismo informe de Best Place to Live, la pregunta ya no es si vale la pena invertir en postventa. Es cuánto costará seguir postergándola.